Vender por internet ya no consiste únicamente en tener una tienda virtual, recibir pedidos y ofrecer tarjetas como medio de pago. La forma en que los consumidores mueven su dinero está cambiando con rapidez y, para las empresas, ese cambio tiene efectos sobre ventas, conciliaciones, flujo de caja, costos, experiencia del cliente y calidad de la información financiera. En América Latina, los pagos digitales ya representaban el 48% del valor del comercio electrónico en 2024, pero esa cifra debe entenderse dentro de una transformación más amplia: billeteras digitales, transferencias cuenta a cuenta y sistemas de pagos inmediatos están modificando la manera de comprar y cobrar. En Colombia, además, la operación de Bre-B abrió una nueva etapa de interoperabilidad financiera. Para septiembre de 2026, el asunto ya no es preguntarse si los pagos serán más digitales, sino si las empresas están preparadas para registrar, controlar y analizar correctamente ese nuevo flujo de dinero.
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El dato del 48% necesita una lectura actualizada
La referencia según la cual los pagos digitales representaban el 48% de las operaciones de comercio electrónico y podrían alcanzar el 66% en 2030 refleja una tendencia real, pero es importante precisar qué se está midiendo.
En el contexto latinoamericano, Worldpay estimó que los medios considerados digitales —entre ellos billeteras digitales, pagos cuenta a cuenta o A2A, modalidades de compra ahora y paga después y otros instrumentos— concentraban cerca del 48% del valor del comercio electrónico en 2024.
Sin embargo, el panorama mundial avanzó todavía más rápido.
El Global Payments Report 2025 de Worldpay señaló que, a escala global, los pagos digitales pasaron de representar el 34% del valor del comercio electrónico en 2014 al 66% en 2024. La proyección del mismo informe apunta a que podrían representar alrededor del 79% del valor global del comercio electrónico en 2030.
Esto permite hacer una distinción importante: el 66% ya no debe presentarse simplemente como una meta futura global para 2030. Dependiendo de la región, del concepto de pago digital utilizado y de la fuente consultada, esa participación ya se alcanzó en el comercio electrónico mundial.
La tendencia, por tanto, no se ha detenido. Se está profundizando.
En 2026 las billeteras siguen ganando participación
Los datos disponibles durante 2026 confirman que las billeteras digitales continúan ocupando una posición central.
Información basada en Worldpay Payments Intelligence señala que las billeteras digitales representaban aproximadamente el 50% del comercio electrónico mundial en 2025, por encima de tarjetas de crédito, tarjetas débito, pagos cuenta a cuenta y modalidades BNPL consideradas individualmente.
No significa que las tarjetas estén desapareciendo.
Muchas billeteras digitales funcionan precisamente utilizando una tarjeta como fuente de fondos. Por eso, para una empresa resulta insuficiente clasificar todas sus ventas simplemente como “tarjeta”, “transferencia” o “efectivo”.
La cadena del pago puede involucrar una billetera, un adquirente, una pasarela, una cuenta bancaria y diferentes tiempos de liquidación.
Desde la perspectiva financiera y contable esto importa porque el medio utilizado por el comprador no siempre coincide con la forma en que el dinero finalmente llega a la empresa.
Esa diferencia puede generar:
ventas registradas pero todavía no recaudadas;
comisiones pendientes de identificar;
retenciones o descuentos aplicados por intermediarios;
diferencias entre los reportes de la plataforma y los movimientos bancarios;
devoluciones o contracargos;
recursos recibidos por canales diferentes a los inicialmente facturados.
El crecimiento digital facilita la venta, pero también aumenta la necesidad de conciliación.
Colombia está viviendo una transformación propia
El comportamiento colombiano no debe analizarse únicamente con estadísticas internacionales.
Durante 2025, el comercio electrónico colombiano alcanzó aproximadamente $145,4 billones en ventas nominales, con un crecimiento de 11,1% frente a 2024. En ese mismo año se contabilizaron 684,6 millones de compras en línea, un incremento anual de 19,9%.
Otro dato resulta especialmente relevante: el débito a cuenta bancaria o PSE representó 57,2% del valor de las transacciones y 46,5% del número de operaciones reportadas por la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico.
El primer trimestre de 2026 mantuvo la dinámica. La Cámara Colombiana de Comercio Electrónico reportó un crecimiento anual de hasta 22,2% en el número de transacciones digitales.
Estas cifras muestran algo importante para las empresas colombianas: digitalizar los cobros no es una situación marginal asociada exclusivamente a grandes plataformas.
Cada vez forma una parte más relevante de la operación ordinaria.
Bre-B cambia otro componente de la ecuación
A este crecimiento del comercio electrónico se suma Bre-B.
El sistema de pagos inmediatos interoperado de Colombia entró en operación el 6 de octubre de 2025 y permite realizar transferencias inmediatas entre diferentes entidades financieras.
En julio de 2026, el Banco de la República señaló que durante 2025 continuó profundizándose el uso de pagos electrónicos minoristas y destacó a las transferencias como el instrumento electrónico de mayor utilización, impulsadas, entre otros factores, por billeteras móviles y transferencias inmediatas.
La Encuesta de Servicios de Pago Electrónicos de 2025 también aporta una fotografía útil.
El 69,7% de los adultos consultados utilizaba transferencias intraentidad, mientras que el 84,9% de los micro y pequeños comercios las recibía.
Para las transferencias inmediatas interoperadas, el uso llegaba al 32,9% de los individuos y la aceptación al 54,6% de los comercios. Además, el 29,4% de los establecimientos incluidos en la encuesta aceptaba pagos mediante QR interoperado.
Hay incluso una señal directa para el comercio electrónico: entre los adultos que realizaban compras en línea, 42% había utilizado pagos inmediatos interoperados para este tipo de adquisiciones. Entre los comercios que vendían por internet, solo 19% tenía habilitada esta alternativa en el momento de la medición.
Existe, por tanto, una diferencia entre la capacidad del consumidor para pagar digitalmente y la capacidad de algunos negocios para recibir, identificar y gestionar esos pagos.
Más medios de pago no significan automáticamente mejor información
Una empresa puede vender más y al mismo tiempo perder claridad sobre sus recaudos.
Ese riesgo aparece cuando incorpora varios medios de pago sin adaptar sus procedimientos de registro y conciliación.
Imagine una operación que recibe recursos por PSE, tarjetas, billeteras digitales, transferencias bancarias, QR y pagos inmediatos.
Al terminar el mes no basta con observar cuánto dinero entró a las cuentas bancarias.
Es necesario poder determinar:
qué ventas originaron esos ingresos;
qué valores permanecen pendientes de recaudo;
qué costos fueron descontados por cada operador;
qué operaciones fueron reversadas;
qué recursos corresponden realmente al periodo;
y cuáles movimientos no tienen todavía un soporte correctamente identificado.
Cuando estas relaciones no son claras, el problema deja de ser tecnológico y se convierte en un problema de información.
El error de conciliar únicamente contra el banco
Uno de los riesgos frecuentes consiste en asumir que el extracto bancario explica por sí solo la operación.
No siempre es así.
Una venta de $500.000 puede aparecer en el sistema comercial por ese valor, mientras que el ingreso bancario puede ser inferior después de comisiones u otros conceptos.
También puede existir una diferencia temporal entre la fecha de la venta, la aprobación del pago y la disponibilidad efectiva del dinero.
Por eso una conciliación adecuada puede requerir comparar diferentes fuentes:
ventas registradas → plataforma o pasarela → medio de pago → liquidación → cuenta bancaria → registro contable.
Si uno de esos eslabones no puede explicarse, la empresa pierde trazabilidad.
Y cuando crece el número de transacciones, pequeñas diferencias repetidas cientos o miles de veces pueden convertirse en valores materiales.
Qué deberían revisar las empresas en 2026
El crecimiento de los pagos digitales hace recomendable revisar al menos cuatro aspectos.
El primero es la identificación de cada canal de recaudo. La empresa debe conocer qué plataformas, cuentas, billeteras, códigos QR o sistemas reciben dinero relacionado con la operación.
El segundo es la conciliación periódica. No debería esperarse al cierre anual para identificar diferencias entre ventas, recaudos y bancos.
El tercero es la clasificación de costos asociados al recaudo. Comisiones, cargos de plataformas y otros conceptos deben poder identificarse para conocer el costo real de cada canal.
El cuarto es la información para decidir.
Un medio de pago puede aumentar la conversión comercial, pero tener un costo superior. Otro puede ofrecer disponibilidad inmediata del dinero. Otro puede reducir fricción para el cliente.
La decisión empresarial no debería basarse únicamente en cuál tecnología está de moda.
Debería considerar ventas, costo, velocidad de recaudo, facilidad de conciliación, seguridad, trazabilidad y comportamiento del cliente.
Del volumen de pagos a la calidad de la información
Existe además una diferencia entre conocer una tendencia y entender su impacto particular.
Saber que aumentan las billeteras digitales es información.
Conocer que Bre-B facilita pagos inmediatos es información.
Determinar qué canales conviene habilitar, cómo conciliar sus operaciones, cuánto cuestan realmente y qué efecto tienen sobre el flujo de caja requiere analizar los datos de cada empresa.
Ahí es donde la información financiera adquiere valor para la decisión.
En Mi Contabilidad podemos revisar la estructura de recaudos, la trazabilidad de las operaciones y la información financiera relacionada con estos canales, según el alcance profesional contratado.
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No significa que una revisión financiera sustituya automáticamente la operación contable, una auditoría o un servicio tributario permanente. Cada servicio tiene un objetivo y un alcance diferente.
El efectivo no desaparece, pero el negocio sí cambia
También sería equivocado interpretar la digitalización como la desaparición inmediata del efectivo.
El Banco de la República ha señalado que Colombia continúa teniendo una utilización importante de efectivo, aun cuando los instrumentos electrónicos avanzan. La transición ocurre a ritmos distintos entre personas, regiones y tipos de negocio.
Para una empresa, entonces, el desafío no consiste en reemplazar obligatoriamente un medio por otro.
Consiste en administrar correctamente un ecosistema cada vez más diverso.
Un comercio puede recibir simultáneamente efectivo, tarjetas, PSE, transferencias, billeteras y pagos inmediatos. La verdadera ventaja no aparece simplemente por aceptar seis alternativas.
Aparece cuando puede responder con claridad:
cuánto vendió, cuánto recaudó, cuánto le costó recaudar, cuánto tiene disponible y qué diferencias siguen pendientes.
El cambio hacia 2030 ya comenzó
Las proyecciones hacia 2030 continúan mostrando una expansión significativa de los medios digitales.
Pero para las empresas colombianas, esperar hasta ese año para adaptar sus procesos sería interpretar incorrectamente la tendencia.
El cambio ya está ocurriendo.
El comercio electrónico colombiano mantiene altos volúmenes de operaciones, las transferencias bancarias ocupan una participación relevante, las billeteras continúan creciendo y Bre-B incorporó interoperabilidad e inmediatez a la infraestructura nacional de pagos.
La pregunta importante ya no es únicamente qué porcentaje de las transacciones será digital en 2030.
La pregunta empresarial es:
¿tenemos hoy información suficiente para entender cómo estamos cobrando y qué efecto tiene cada medio de pago sobre nuestras ventas, costos y flujo de caja?
Los pagos digitales facilitan el movimiento del dinero. La calidad de la decisión depende de convertir ese movimiento en información comprensible, conciliada y confiable.
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Si su empresa recibe recursos por diferentes medios digitales y necesita revisar la calidad de la información utilizada para evaluar ventas, recaudos, costos y flujo de caja, puede solicitar un análisis profesional según el alcance requerido:
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La digitalización de los pagos continuará avanzando. El verdadero reto empresarial será mantener, al mismo ritmo, la claridad sobre el dinero que entra, el costo de recibirlo y la información utilizada para tomar decisiones.
“El control y la claridad financiera son la base de las decisiones correctas.”
Arquitectura: Arquitectura de Información para la Decisión
