Negocio en marcha: qué evaluar antes del cierre

Una empresa puede terminar el año con pérdidas, dificultades de liquidez, obligaciones vencidas o un patrimonio deteriorado y, aun así, conservar posibilidades reales de continuar operando. También puede ocurrir lo contrario: presentar cifras aparentemente aceptables mientras enfrenta vencimientos de deuda, pérdida de financiación, dependencia crítica de un cliente o problemas operativos que comprometen su continuidad. Por eso, evaluar la hipótesis de negocio en marcha al cierre del ejercicio no consiste en revisar un único indicador ni en marcar una casilla dentro del proceso contable. La administración debe analizar si existen condiciones que puedan afectar la capacidad de la entidad para continuar funcionando, considerar la información disponible sobre el futuro y documentar por qué resulta apropiado —o no— preparar los estados financieros bajo esta hipótesis. Una conclusión débil puede afectar las revelaciones, la medición contable, las decisiones de socios y terceros e incluso generar consecuencias societarias.

👉 LEE NUESTRO BLOG...

La evaluación no comienza cuando se imprimen los estados financieros

La hipótesis de negocio en marcha es uno de los fundamentos sobre los cuales se preparan normalmente los estados financieros.

En términos prácticos, significa que la información financiera se elabora suponiendo que la entidad continuará operando en el futuro previsible y que no existe intención de liquidarla, cesar sus actividades o una situación en la que no exista una alternativa más realista que hacerlo.

Para entidades del Grupo 1, la NIC 1 incorporada al marco técnico colombiano exige que la gerencia evalúe la capacidad de la entidad para continuar en funcionamiento. La evaluación debe considerar toda la información disponible sobre el futuro y cubrir, como mínimo, los doce meses siguientes al final del periodo sobre el que se informa, sin limitarse necesariamente a ese plazo.

En las entidades que aplican la NIIF para las Pymes existe una obligación equivalente: la gerencia debe analizar la capacidad de continuar operando y revelar las incertidumbres significativas cuando existan hechos o condiciones capaces de generar dudas importantes sobre esa continuidad.

Para las microempresas del Grupo 3, el marco normativo colombiano también exige que la administración realice esta evaluación y contemple las expectativas de funcionamiento durante los siguientes doce meses.

Por tanto, no se trata únicamente de una consideración aplicable a grandes compañías.

Una empresa con pérdidas no necesariamente deja de ser viable

Uno de los errores más frecuentes consiste en equiparar automáticamente pérdidas con incumplimiento de la hipótesis de negocio en marcha.

Las pérdidas son una señal que exige atención, pero no proporcionan por sí solas una conclusión completa.

Una compañía puede tener resultados negativos durante uno o más periodos y disponer, por ejemplo, de liquidez suficiente, apoyo financiero razonablemente sustentado, contratos futuros, capacidad operativa, acceso a financiación o un plan verificable de recuperación.

También puede presentarse la situación inversa: una compañía puede mostrar utilidad contable y enfrentar una seria dificultad para atender sus obligaciones inmediatas.

Por eso deben analizarse conjuntamente elementos como:

  • liquidez disponible y flujo de caja proyectado;

  • vencimientos de obligaciones financieras y comerciales;

  • capacidad para refinanciar deuda;

  • rentabilidad histórica y esperada;

  • comportamiento de clientes y proveedores relevantes;

  • pérdida de mercados o contratos significativos;

  • dependencia de financiación externa;

  • contingencias legales o regulatorias importantes;

  • disponibilidad de capital de trabajo;

  • capacidad operacional;

  • decisiones de socios o administradores sobre continuidad;

  • eventos posteriores al cierre que proporcionen información relevante.

La NIC 1 señala expresamente que, dependiendo de las circunstancias, la administración puede tener que ponderar una amplia variedad de factores relacionados con la rentabilidad actual y esperada, el calendario de pagos de las obligaciones y las posibles fuentes alternativas de financiación.

La evaluación, en consecuencia, debe estar soportada por hechos y no solamente por expectativas optimistas.

Los indicadores financieros funcionan como alertas, no como sentencia automática

En Colombia existe además una relación importante entre la evaluación financiera y las obligaciones societarias de los administradores.

El Decreto 1378 de 2021 estableció indicadores que, cuando sean aplicables, deben utilizarse para identificar deterioros patrimoniales y riesgos de insolvencia. Entre ellos se encuentran:

  • posición patrimonial negativa;

  • utilidad negativa durante dos periodos consecutivos de cierre;

  • razón corriente inferior a 1,0 durante dos periodos consecutivos de cierre.

El mismo decreto establece que los administradores deben monitorear los estados financieros, la información financiera y las proyecciones de la sociedad, teniendo en cuenta también indicadores pertinentes según el modelo de negocio y el sector donde opera.

Esto es importante porque una empresa no debería limitar el análisis a tres fórmulas.

Una compañía constructora, una empresa de servicios, un comercio, una empresa tecnológica o una industria pueden enfrentar estructuras de capital de trabajo, ciclos de caja y necesidades de financiación muy diferentes.

El indicador alerta.

El análisis profesional determina qué significa esa alerta dentro de las circunstancias particulares de la empresa.

La propia Superintendencia de Sociedades ha señalado que la presencia de deterioros patrimoniales o riesgos de insolvencia no significa automáticamente que se haya configurado el incumplimiento de la hipótesis de negocio en marcha. Estos factores deben analizarse conjuntamente con las condiciones financieras, operativas y las alternativas disponibles para la entidad.

El flujo de caja proyectado puede revelar lo que el estado de resultados no muestra

Una evaluación seria de negocio en marcha difícilmente puede realizarse observando exclusivamente cifras históricas.

Los estados financieros muestran lo ocurrido hasta una determinada fecha. La hipótesis de negocio en marcha obliga, además, a mirar hacia adelante.

Supongamos que una empresa presenta utilidad al 31 de diciembre, pero durante los siguientes seis meses deberá pagar una obligación financiera significativa y no cuenta con efectivo suficiente.

La administración podría señalar que piensa refinanciar esa obligación.

La pregunta contable relevante no termina allí.

Debe analizarse si esa financiación es razonablemente posible, qué negociaciones existen, cuáles son sus condiciones, qué alternativas tiene la compañía si no obtiene los recursos y cómo se comportará su flujo de caja en distintos escenarios.

Un presupuesto elaborado solamente para demostrar que “todo saldrá bien” tiene poco valor como evidencia.

Las proyecciones deben guardar relación con contratos, vencimientos, comportamiento histórico, presupuestos aprobados, capacidad productiva, compromisos financieros y demás información que permita sustentar los supuestos utilizados.

Cuando la evaluación del cierre presenta dudas relevantes, Mi Contabilidad puede realizar un diagnóstico sobre la calidad de la información contable, los soportes, las proyecciones y las condiciones que deben considerarse para determinar correctamente su efecto en los estados financieros.

https://t.mtrbio.com/MiContabilidadcom

Hay tres escenarios que conviene distinguir

La evaluación puede llevar a situaciones contablemente muy diferentes.

La hipótesis continúa siendo apropiada y no existen incertidumbres importantes

La empresa cuenta con evidencia suficiente para concluir razonablemente que continuará operando.

Esto no significa que esté libre de dificultades.

Puede tener obligaciones relevantes, disminución de utilidades o necesidad de financiación. Lo importante es que, después de evaluar las circunstancias y alternativas disponibles, no existan incertidumbres que generen dudas significativas sobre la continuidad.

La hipótesis continúa siendo apropiada, pero existen incertidumbres significativas

Aquí existe una diferencia fundamental.

La compañía todavía puede preparar sus estados financieros como negocio en marcha, pero enfrenta hechos o condiciones importantes cuya evolución podría afectar su capacidad de continuar operando.

En este escenario las revelaciones adquieren especial relevancia.

La NIC 1 exige revelar las incertidumbres importantes relacionadas con hechos o condiciones que puedan generar dudas significativas sobre la capacidad para continuar como negocio en marcha.

El material educativo de la Fundación IFRS también enfatiza que, cuando existen esas incertidumbres, la entidad debe identificarlas adecuadamente y explicar la situación de forma suficiente para los usuarios de los estados financieros.

No basta entonces con una nota genérica que diga que “la administración espera mejorar los resultados”.

La revelación debe guardar relación con las circunstancias reales.

La hipótesis de negocio en marcha deja de ser apropiada

El escenario cambia cuando la administración pretende liquidar la entidad, cesar sus operaciones o no existe otra alternativa realista.

En estas circunstancias no corresponde continuar preparando los estados financieros como si las operaciones fueran a desarrollarse normalmente.

El Decreto 2420 de 2015 contiene además el marco aplicable a entidades que no cumplen la hipótesis de negocio en marcha, por lo que la conclusión afecta las bases utilizadas para preparar la información financiera y no solamente la redacción de una nota.

También existe una consecuencia societaria que no debe ignorarse

En Colombia, el artículo 4 de la Ley 2069 de 2020 establece como causal de disolución de una sociedad comercial el no cumplimiento de la hipótesis de negocio en marcha al cierre del ejercicio.

La norma dispone además que, cuando pueda verificarse razonablemente esta situación, los administradores deben abstenerse de iniciar nuevas operaciones diferentes del giro ordinario y convocar inmediatamente al máximo órgano social para informarle de manera completa y documentada la situación y permitir que adopte las decisiones correspondientes.

El Decreto 854 de 2021 precisa que la verificación se realiza por los administradores al elaborar los estados financieros de propósito general al cierre del ejercicio y que, cuando estos se preparen considerando que la hipótesis no se cumple, deberán presentarse al máximo órgano social junto con la documentación que sustenta la evaluación.

Aquí aparece una razón adicional para mantener documentación suficiente.

No se trata simplemente de conservar una hoja de cálculo con algunos indicadores.

Debe poder explicarse qué información fue considerada, qué riesgos se identificaron, qué proyecciones se utilizaron, cuáles son las alternativas disponibles y cómo llegó la administración a su conclusión.

Qué debería revisar una empresa antes de cerrar el ejercicio

La revisión debería conectar la contabilidad histórica con las condiciones futuras de la operación.

Conviene contrastar, entre otros elementos:

Estados financieros depurados.
Una evaluación realizada sobre saldos sin conciliar, cartera sobrevalorada, inventarios deteriorados o pasivos incompletos puede conducir a conclusiones equivocadas.

Flujo de caja.
Debe permitir visualizar si la organización puede atender obligaciones dentro del horizonte analizado.

Cartera y recuperación esperada.
No toda cuenta por cobrar representa liquidez disponible.

Obligaciones y vencimientos.
Especialmente créditos, impuestos, seguridad social, proveedores y compromisos contractuales.

Planes de financiación.
Deben evaluarse según su viabilidad real y no solamente como intención administrativa.

Presupuestos y proyecciones.
Sus supuestos necesitan coherencia con la capacidad económica y operacional de la entidad.

Eventos posteriores al cierre.
Determinadas situaciones conocidas después del 31 de diciembre pueden aportar evidencia relevante para comprender las condiciones existentes o la evolución esperada.

Planes de recuperación.
Cuando existen dificultades, es necesario establecer si las acciones previstas son ejecutables y suficientemente oportunas.

Documentar la conclusión es tan importante como realizar el cálculo

La hipótesis de negocio en marcha es finalmente un juicio sustentado en información financiera y operacional.

Ese juicio puede ser sencillo en una empresa estable, rentable, líquida y con acceso normal a recursos.

En empresas con dificultades, el nivel de análisis necesariamente aumenta.

Por eso conocer la norma es apenas el primer nivel.

Después es necesario comprender qué exige, determinar cuáles circunstancias afectan realmente a la empresa, realizar el análisis técnico y dejar evidencia suficiente para sustentar la conclusión y las correspondientes revelaciones.

Un artículo o una herramienta de inteligencia artificial puede explicar el concepto y ayudar a identificar preguntas relevantes. No puede determinar, sin estudiar la información particular de la entidad, si una empresa concreta cumple o no la hipótesis.

Ese trabajo requiere revisar cifras, condiciones, soportes, proyecciones y decisiones administrativas.

Puedes consultar más contenidos sobre contabilidad, información financiera y cumplimiento en:

https://micontabilidadcom.blogspot.com/

El cierre debe explicar si las cifras representan una empresa que puede continuar

Evaluar negocio en marcha no significa pronosticar con certeza el futuro.

Significa que la administración debe utilizar la información razonablemente disponible para determinar si preparar los estados financieros suponiendo continuidad sigue siendo apropiado y revelar adecuadamente las incertidumbres cuando existan.

Pérdidas consecutivas, patrimonio negativo, dificultades de liquidez o alto endeudamiento merecen atención, pero deben analizarse dentro del contexto completo de la empresa.

Cuando la información contable está depurada, las proyecciones son sustentables y la evaluación queda documentada, los estados financieros ofrecen una base mucho más confiable para socios, administradores, entidades financieras, proveedores y demás usuarios.

Mi Contabilidad puede revisar la información, diagnosticar las condiciones que afectan la continuidad, analizar su incidencia en los estados financieros y ejecutar el trabajo contable correspondiente según el alcance contratado.

https://t.mtrbio.com/MiContabilidadcom

El cierre del ejercicio no debería limitarse a obtener un resultado contable. También debe permitir establecer si las bases utilizadas para preparar la información siguen siendo apropiadas y si las cifras comunican con claridad las condiciones económicas reales de la organización.

Diana Cristina Cardona
Contadora Pública – Mi Contabilidad

“El control y la claridad financiera son la base de las decisiones correctas.”

Mi Contabilidadcom

Somos una firma colombiana con domicilio principal en Manizales, contamos con más de 15 años de experiencia profesional en el campo de la auditoria financiera, de gestión, y de sistemas, así como en el campo de revisoria fiscal. Contamos con un grupo de profesionales especializado en temas tributarios y de NIIF, temas que en la actualidad son imprescindibles en cualquier organización.

Publicar un comentario

Gracias por sus comentarios... siempre buscamos mejorar

Artículo Anterior Artículo Siguiente