Jornada laboral y salario: errores que pueden costarle caro a su empresa



Muchas empresas creen que reducir la jornada laboral significa pagar menos salario, recortar beneficios o simplemente ajustar el horario en una hoja de Excel. Ese error ya está generando conflictos internos, reclamos laborales y riesgos sancionatorios. En Colombia, la disminución progresiva de la jornada máxima legal no autoriza a bajar sueldos ni a desconocer derechos adquiridos.

El Ministerio del Trabajo volvió a aclararlo recientemente: la reducción de horas debe aplicarse respetando el ingreso del trabajador y reorganizando la operación empresarial con criterios legales y técnicos. Además, en julio de 2026 se completará la transición hacia las 42 horas semanales, por lo que muchas organizaciones aún están a tiempo de corregir prácticas inadecuadas.

No entender este cambio puede traducirse en demandas, horas extras mal liquidadas, desmotivación del personal y pérdida de control administrativo. La clave no es trabajar menos, sino gestionar mejor.

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La reducción de jornada no es una rebaja salarial

Uno de los errores más comunes es asumir que si un trabajador labora menos horas semanales, el salario debe disminuir proporcionalmente. Esa interpretación no corresponde al marco legal colombiano.

La reducción de jornada establecida por la Ley 2101 de 2021 se diseñó expresamente sin disminuir salario ni afectar derechos laborales. El trabajador mantiene su remuneración mensual pactada, siempre que continúe vinculado en las mismas condiciones contractuales.

Esto significa que una empresa no puede comunicar unilateralmente frases como:

  • “Ahora trabajará menos, entonces ganará menos”.
  • “Le reducimos el básico porque bajaron las horas”.
  • “Se ajustará el salario al nuevo horario”.

Ese tipo de decisiones pueden generar reclamaciones por modificación ilegal de condiciones laborales.

Qué cambia realmente para la empresa

Lo que sí cambia es la forma de administrar el tiempo de trabajo. Muchas compañías deberán revisar:

  • Turnos operativos
  • Horarios rotativos
  • Cobertura comercial
  • Atención al cliente
  • Producción
  • Seguridad y vigilancia
  • Nómina y cálculo de recargos
  • Indicadores de productividad

No se trata solo de restar horas al calendario. Se trata de rediseñar procesos.

Una empresa que antes funcionaba cómodamente con 44 horas semanales puede enfrentar cuellos de botella al pasar a 42 si no planea con anticipación.

La etapa final llega en julio de 2026

El proceso fue gradual:

  • 2023: 47 horas
  • 2024: 46 horas
  • 2025: 44 horas
  • 2026: 42 horas semanales

Desde el 15 de julio de 2026 se completa la implementación definitiva.

Muchas organizaciones dejaron el ajuste para última hora. Ese retraso suele producir decisiones improvisadas como:

  • Sobrecargar personal existente
  • Extender jornadas sin reconocer extras
  • Contratar sin estructura de costos
  • Desordenar descansos
  • Improvisar turnos incompatibles con la operación

El valor hora sí cambia en la práctica

Aunque el salario mensual no baja, al reducirse la jornada legal el valor de la hora ordinaria puede incrementarse para efectos de liquidaciones laborales, recargos y extras.

Ese detalle técnico es fundamental. Si la empresa sigue liquidando con divisores antiguos o fórmulas desactualizadas, puede generar diferencias a favor del trabajador.

Ejemplo práctico:

Una compañía mantiene el mismo salario mínimo, pero no actualiza su sistema de nómina cuando cambia la jornada legal. Resultado:

  • Horas extras mal pagadas
  • Recargos nocturnos incorrectos
  • Prestaciones con errores
  • Riesgo de demandas acumuladas

Error frecuente: creer que más horas solucionan todo

Algunas empresas intentan compensar la reducción imponiendo horas extras permanentes. Eso también puede salir costoso.

Las horas suplementarias deben cumplir requisitos legales, límites y pagos correspondientes. Convertirlas en práctica habitual refleja mala planeación operativa.

Además, un trabajador agotado suele cometer más errores, bajar productividad y aumentar ausentismo.

Cómo deben prepararse las empresas desde ahora

1. Revisar contratos y reglamentos internos

Confirme que documentos internos no tengan cláusulas contradictorias frente a la jornada actual.

2. Auditar la nómina

Verifique:

  • Divisores usados para valor hora
  • Horas extras
  • Recargos nocturnos
  • Dominicales y festivos
  • Descansos compensatorios

3. Rediseñar turnos

No todos los sectores operan igual. Una oficina administrativa no enfrenta el mismo reto que una planta, clínica o comercio.

4. Medir productividad real

Algunas empresas descubren que el problema no eran las horas, sino:

  • reuniones innecesarias
  • reprocesos
  • falta de indicadores
  • mala delegación
  • procesos manuales

5. Comunicar correctamente

Si el trabajador recibe mensajes confusos, aparecen rumores y conflictos. La comunicación debe ser clara: cambia la jornada, no se reduce el salario.

Impacto financiero oculto

Muchos empresarios solo miran el costo laboral directo. Pero hay impactos indirectos:

  • necesidad de más personal
  • ajustes tecnológicos
  • capacitación
  • supervisión adicional
  • reestructuración operativa
  • actualización de software de nómina

Por eso la reducción de jornada debe tratarse como una decisión de gestión integral, no como simple obligación legal.

¿Y las pequeñas empresas?

Las mipymes suelen sufrir más porque operan con equipos reducidos. Sin embargo, también pueden adaptarse mejor si actúan temprano.

Una pequeña empresa organizada puede:

  • automatizar tareas repetitivas
  • mejorar programación semanal
  • eliminar tiempos muertos
  • tercerizar procesos especializados
  • controlar costos con información confiable

Ahí es donde un acompañamiento contable y administrativo marca diferencia.

Cómo Mi Contabilidad puede apoyar este proceso

En muchos negocios el problema no es la norma, sino la falta de control interno para aplicarla.

Desde Mi Contabilidad ayudamos a revisar impactos laborales, estructura de costos, proyecciones y riesgos administrativos para que las decisiones no se tomen a ciegas.

Cuando una empresa entiende sus números, responde mejor a cualquier cambio legal.

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No espere una demanda para corregir

La reducción de jornada laboral no debe verse como amenaza. Puede convertirse en oportunidad para ordenar procesos, mejorar clima laboral y profesionalizar la administración.

Lo costoso no es cumplir la ley. Lo costoso es improvisar, liquidar mal y corregir tarde.

También puede consultar contenido empresarial útil en:

Las empresas sostenibles no reaccionan cuando llega la sanción; se anticipan con control, datos y decisiones informadas. La jornada laboral cambió, y quienes mejor se adapten tendrán ventaja operativa y financiera.

Más información y acompañamiento:

Diana Cristina Cardona
Contadora Pública – Mi Contabilidad

El control y la claridad financiera son la base de las decisiones correctas.

Mi Contabilidadcom

Somos una firma colombiana con domicilio principal en Manizales, contamos con más de 15 años de experiencia profesional en el campo de la auditoria financiera, de gestión, y de sistemas, así como en el campo de revisoria fiscal. Contamos con un grupo de profesionales especializado en temas tributarios y de NIIF, temas que en la actualidad son imprescindibles en cualquier organización.

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