Procedimiento para definir mínimos de los PTEE en Colombia



El proyecto de decreto que fija el procedimiento para definir los contenidos mínimos de los Programas de Transparencia y Ética Empresarial marca un punto de inflexión para las empresas colombianas. Más allá de cumplir, se trata de entender cómo se construyen, actualizan y supervisan estos programas, y qué esperan realmente las autoridades. En este análisis explicamos el alcance práctico del proyecto, los riesgos de una implementación superficial, y cómo integrar los PTEE con la gestión real del negocio, el control interno y la tecnología. Abordamos el contexto normativo, las implicaciones para pymes y grandes empresas, y las oportunidades de fortalecer la cultura ética sin frenar la operación. Si tu empresa está obligada, en proceso de adopción o revisando su PTEE, este contenido te ayudará a anticiparte, tomar decisiones informadas y reducir contingencias. 

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En los últimos años, muchas empresas en Colombia implementaron Programas de Transparencia y Ética Empresarial más por obligación que por convicción, copiando modelos genéricos que no dialogan con su realidad operativa. Ese enfoque ha generado documentos extensos, poco aplicados y con riesgos latentes frente a inspecciones y requerimientos. El reciente proyecto de decreto que busca fijar el procedimiento para definir los contenidos mínimos de los PTEE responde precisamente a esa desconexión entre la norma y la práctica. No se trata de agregar más requisitos, sino de ordenar el proceso, dar claridad y exigir coherencia. Para empresarios y administradores, este cambio implica revisar lo que hoy existe y prepararse para un estándar más técnico y verificable. La contabilidad no es solo números, es la base para decisiones sólidas y sostenibles.

El anuncio del proyecto de decreto que establece el procedimiento para definir los contenidos mínimos de los Programas de Transparencia y Ética Empresarial no puede leerse como un simple ajuste normativo. En realidad, pone sobre la mesa una pregunta clave: ¿los PTEE que hoy tienen las empresas colombianas realmente cumplen su función de prevenir riesgos de corrupción, soborno transnacional y conductas antiéticas, o son solo un requisito formal archivado para mostrar en una visita de inspección?

En la experiencia diaria con empresarios, gerentes y juntas directivas, es frecuente encontrar PTEE construidos a partir de plantillas estándar, sin un diagnóstico real del negocio, sin conexión con los procesos contables, financieros y laborales, y sin responsables claros. El proyecto de decreto busca corregir esa práctica al definir un procedimiento que obligue a identificar riesgos, justificar contenidos y demostrar que el programa responde a la realidad de cada organización. Esto cambia el enfoque: ya no bastará con tener el documento, será necesario evidenciar cómo se diseñó, cómo se implementa y cómo se evalúa.

Desde el punto de vista normativo, el proyecto se alinea con la tendencia de las autoridades de supervisión en Colombia de pasar de un control meramente formal a uno sustancial. Entidades como la Superintendencia de Sociedades han reiterado que los sistemas de cumplimiento deben ser proporcionales, dinámicos y efectivos. Un PTEE que no esté integrado al control interno, a la gestión del riesgo y a la toma de decisiones financieras se convierte en un riesgo adicional, no en una protección.

Uno de los principales problemas que se han identificado es la falta de un procedimiento claro para definir qué debe contener un PTEE según el tamaño, sector y nivel de riesgo de la empresa. Algunas organizaciones invierten recursos significativos en programas sobredimensionados que no pueden operar, mientras otras, con riesgos elevados, adoptan políticas mínimas que no resisten un análisis técnico. El proyecto de decreto introduce la lógica del proceso: primero entender el negocio, luego identificar riesgos, después definir controles y finalmente documentar y monitorear. Este orden, que parece obvio, en la práctica no siempre se respeta.

Las consecuencias de un PTEE mal estructurado no son menores. Desde el punto de vista sancionatorio, una empresa puede enfrentar multas, investigaciones y restricciones para contratar. Desde lo financiero, la falta de controles claros puede facilitar prácticas que afecten la reputación, el flujo de caja y la sostenibilidad. Desde lo contable, se generan dificultades para soportar operaciones, gastos y relaciones con terceros. Y desde lo laboral, se debilita la cultura interna, porque los colaboradores perciben que la ética es solo un discurso.

Cuando se compara el enfoque colombiano con estándares internacionales, se observa una convergencia clara. En otros países, los programas de cumplimiento se evalúan por su efectividad real, no por su extensión. Se exige trazabilidad en las decisiones, capacitación continua y participación activa de la alta dirección. El proyecto de decreto va en esa línea, adaptándolo al contexto local y a la estructura empresarial del país, donde predominan las pymes y las empresas familiares.

Para una pyme, este cambio puede generar inquietud, pero también una oportunidad. Un PTEE bien diseñado no tiene que ser costoso ni complejo; debe ser coherente. Identificar los puntos críticos del negocio, los terceros más sensibles, las operaciones con mayor riesgo y los controles existentes permite construir un programa manejable y defendible. Aquí es donde la asesoría contable y tributaria se vuelve estratégica, porque conecta la norma con la operación diaria.

En Mi Contabilidad hemos acompañado a empresas que, tras un requerimiento o una auditoría, descubren que su PTEE no dialoga con su contabilidad, sus contratos ni sus procesos internos. En esos casos, el ajuste no es solo documental, sino estructural. Se revisan políticas, se alinean procedimientos, se definen responsables y se establecen indicadores. Este enfoque reduce riesgos y, al mismo tiempo, mejora la organización interna.

El respaldo tecnológico es otro factor clave. Con el apoyo estratégico de Julio César Moreno Duque, integramos los PTEE con herramientas digitales que facilitan el seguimiento, la actualización y la evidencia. Automatizar matrices de riesgo, controles y reportes no solo ahorra tiempo, sino que permite responder con rapidez ante cualquier requerimiento de las autoridades. Construyendo un mundo nuevo; trabajando inteligente para el ingreso de nuestros clientes a la nueva era contable y tributaria.

Es importante entender que el proyecto de decreto no busca uniformar a todas las empresas, sino exigir criterio técnico. Por eso, una microllamada a la acción es revisar hoy mismo si el PTEE de tu empresa tiene un diagnóstico real y actualizado. La segunda microllamada es evaluar si ese programa está integrado a la contabilidad, al control interno y a la gestión financiera, o si funciona como un documento aislado.

En términos de ofertas sin riesgo, en Mi Contabilidad ofrecemos un diagnóstico inicial del PTEE sin costo, enfocado en identificar brechas frente al nuevo procedimiento propuesto. Además, acompañamos la actualización del programa con un enfoque gradual, evitando traumatismos operativos y priorizando lo esencial según el nivel de riesgo de la empresa.

El proyecto de decreto también envía un mensaje claro a administradores y revisores fiscales: el cumplimiento ya no es delegable sin seguimiento. La responsabilidad de la alta dirección es ineludible, y la evidencia de ese compromiso será cada vez más relevante. Por eso, integrar el PTEE a los informes de gestión, a la planeación financiera y a la estrategia empresarial deja de ser opcional.

Finalmente, este escenario invita a cambiar la percepción del PTEE como una carga. Bien trabajado, se convierte en una herramienta de orden, transparencia y confianza frente a socios, clientes y autoridades. No se trata de hacer más, sino de hacerlo mejor, con criterio, soporte y visión de largo plazo.

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Artículo elaborado por Diana Cristina Cardona Cardona, Contadora Pública con más de 30 años de experiencia en normatividad contable y tributaria en Colombia. Este artículo hace parte del compromiso de Mi Contabilidad de acompañar a empresarios, contadores e independientes en la nueva era contable y tributaria, garantizando confianza, claridad y cumplimiento normativo.

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