Dos empresas pueden pertenecer a los mismos propietarios, compartir administración, operar bajo una misma estrategia e incluso desarrollar actividades complementarias. Sin embargo, eso no significa automáticamente que sus estados financieros deban consolidarse. Una confusión frecuente aparece cuando se utilizan como equivalentes los conceptos de estados financieros consolidados y estados financieros combinados. No lo son. La diferencia está principalmente en cómo se encuentra estructurada la entidad que informa y en la existencia —o no— de una relación de controladora y subsidiaria. Equivocarse en esta clasificación no es simplemente utilizar un nombre incorrecto: puede modificar la manera en que se presenta la realidad económica, alterar la interpretación de activos, pasivos, ingresos y resultados, y llevar a socios, administradores, entidades financieras y otros usuarios a conclusiones equivocadas. Por eso, antes de sumar cifras de varias compañías, primero hay que entender qué relación económica existe realmente entre ellas.
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No basta con que varias empresas tengan los mismos dueños
Cuando observamos varias sociedades relacionadas entre sí, es fácil pensar que existe un "grupo" y que, por tanto, todas sus cifras deberían consolidarse.
Pero contablemente la situación exige un análisis más preciso.
Una cosa es que una entidad controle a otra y otra diferente es que varias entidades estén vinculadas, por ejemplo, porque se encuentran bajo un control común, sin que necesariamente una de ellas sea la controladora de las demás.
Esa diferencia determina qué información financiera se está intentando representar.
El Marco Conceptual para la Información Financiera señala que, cuando la entidad que informa comprende una controladora y sus subsidiarias, sus estados financieros se denominan estados financieros consolidados. Si comprende dos o más entidades que no están vinculadas mediante una relación controladora-subsidiaria, se denominan estados financieros combinados.
Por eso, el punto de partida no debería ser:
"¿Cómo sumamos estas empresas?"
La pregunta correcta es:
¿Cuál es la realidad económica que queremos representar y qué relación existe entre las entidades involucradas?
¿Qué son los estados financieros consolidados?
Los estados financieros consolidados presentan la información financiera de una controladora y sus subsidiarias como si se tratara de una sola entidad económica.
Esto significa que no estamos simplemente colocando los balances de varias compañías uno al lado del otro ni sumando mecánicamente sus cuentas.
El CTCP recoge esta característica al señalar, tanto bajo NIIF para las Pymes como bajo NIIF Plenas, que la consolidación presenta la información del grupo como una única entidad económica.
Pensemos en una estructura sencilla:
Empresa A controla a Empresa B.
Empresa B continúa teniendo existencia jurídica propia, lleva su contabilidad, realiza operaciones y puede preparar sus propios estados financieros.
Sin embargo, cuando corresponde presentar la situación económica del grupo conformado por A y B, la información consolidada busca mostrar ambas compañías desde la perspectiva de una sola entidad económica.
Aquí existe un elemento fundamental:
la relación controladora-subsidiaria.
Por eso, antes de hablar de consolidación debe determinarse adecuadamente si existe control de acuerdo con el marco técnico normativo aplicable.
Consolidar tampoco significa sumar balances
Este es otro error que puede producir información equivocada.
Supongamos que una empresa le vende bienes o servicios a otra compañía perteneciente al mismo grupo.
Para cada sociedad, individualmente considerada, existe una operación:
una registra un ingreso;
la otra registra un costo o gasto;
puede quedar una cuenta por cobrar;
y para la contraparte una cuenta por pagar.
Pero cuando se observa el grupo como una única entidad económica, determinadas operaciones realizadas entre las entidades que forman parte de ese grupo no pueden tratarse como si hubieran ocurrido con terceros.
Por eso el proceso de consolidación requiere, entre otros aspectos y según las circunstancias, identificar y tratar adecuadamente:
operaciones entre compañías;
saldos recíprocos;
cuentas por cobrar y por pagar intragrupo;
ingresos y gastos entre entidades;
inversiones y participaciones;
resultados derivados de determinadas operaciones internas;
políticas contables aplicables;
participaciones no controladoras, cuando existan.
Esto demuestra por qué consolidar es mucho más que utilizar una hoja de cálculo para sumar columnas.
Una consolidación técnicamente incorrecta puede terminar duplicando activos, pasivos, ingresos o gastos, o presentando como operaciones frente a terceros movimientos que realmente ocurrieron dentro del propio grupo económico.
Entonces, ¿qué son los estados financieros combinados?
Aquí encontramos una diferencia fundamental.
Los estados financieros combinados permiten presentar conjuntamente información correspondiente a dos o más entidades que no necesariamente están relacionadas mediante el esquema controladora-subsidiaria que caracteriza la consolidación.
El Marco Conceptual establece precisamente que, cuando una entidad que informa comprende dos o más entidades que no están vinculadas por una relación controladora-subsidiaria, esos estados financieros se denominan combinados.
Para NIIF para las Pymes, el CTCP también ha señalado que los estados financieros combinados corresponden a un único conjunto de estados financieros de dos o más entidades bajo control común.
Imagine, por ejemplo, una estructura empresarial en la cual una persona o un conjunto de personas controla varias sociedades, pero ninguna de esas sociedades controla necesariamente a las demás.
Podríamos tener:
Propietario o controlante común
No porque aparezcan gráficamente bajo el mismo propietario significa que A controle a B o que B controle a C.
En determinadas circunstancias, puede existir la necesidad de presentar información financiera que permita observar conjuntamente esas actividades económicas.
Ahí aparece la utilidad de comprender correctamente la figura de los estados financieros combinados.
Una diferencia que parece pequeña, pero no lo es
Podemos resumir conceptualmente la distinción así:
Consolidación: existe una estructura en la cual una controladora y sus subsidiarias son presentadas como una sola entidad económica.
Combinación: se presenta conjuntamente información de varias entidades cuando la entidad que informa comprende entidades que no están vinculadas mediante una relación controladora-subsidiaria; bajo NIIF para las Pymes cobra especial relevancia la existencia de control común.
La diferencia no debería determinarse simplemente observando quiénes son los accionistas.
Debe analizarse la estructura económica y de control.
Ese análisis es importante porque la información financiera debe representar fielmente aquello que pretende mostrar.
El verdadero problema aparece cuando la estructura empresarial crece
Muchas organizaciones comienzan con una sola compañía.
Después crean otra sociedad para desarrollar una actividad diferente.
Posteriormente aparece una empresa patrimonial, una inmobiliaria, una comercializadora, una compañía operativa o una nueva unidad empresarial.
Con los años pueden existir varias personas jurídicas relacionadas económicamente.
Entonces llega una solicitud:
"Necesitamos ver todo el negocio junto."
Y comienza el problema.
¿Qué significa exactamente "todo"?
¿Estamos frente a una controladora y varias subsidiarias?
¿Existen compañías hermanas?
¿Hay control común?
¿Todas las entidades deberían formar parte de la información que se pretende presentar?
¿Estamos hablando de estados financieros consolidados, combinados, separados o individuales?
Antes de procesar cifras hay que responder esas preguntas.
El límite de la entidad que informa también importa
Este aspecto merece especial atención.
El Marco Conceptual reconoce que una entidad que informa no necesariamente tiene que coincidir con una única entidad legal. Puede comprender una entidad, una parte de ella o incluso más de una entidad.
Cuando determinar ese límite resulta complejo, debe evitarse seleccionar arbitrariamente qué operaciones o entidades incluir.
El objetivo debe ser producir información relevante y que represente fielmente la realidad económica que pretende comunicarse.
Esto cambia completamente la discusión.
Ya no estamos preguntando solamente:
"¿Qué empresas pertenecen a los mismos socios?"
Estamos preguntando:
¿Qué conjunto económico debe representar esta información financiera y por qué?
Esa es una pregunta contable mucho más profunda.
Cinco situaciones que deberían revisarse antes de preparar la información
Cuando existen varias sociedades relacionadas, conviene analizar al menos cinco elementos.
1. La estructura de propiedad
Hay que identificar quién participa en cada sociedad y en qué proporción.
Pero esto constituye apenas el comienzo del análisis.
2. La existencia de control
Debe establecerse quién tiene capacidad de dirigir las actividades relevantes conforme al marco técnico aplicable.
La propiedad y el control pueden estar relacionados, pero el análisis no debería reducirse únicamente al porcentaje de participación.
3. Las relaciones entre las entidades
Debe conocerse si existe una relación controladora-subsidiaria, control común u otra estructura económica.
4. Las operaciones entre compañías
Préstamos, ventas, servicios administrativos, arrendamientos, cuentas por cobrar, cuentas por pagar y otras operaciones entre relacionadas necesitan estar correctamente identificadas.
5. El objetivo de los estados financieros
No es lo mismo preparar información para comprender una sociedad individualmente que presentar la realidad económica de varias entidades consideradas conjuntamente.
La calidad de la contabilidad individual sigue siendo fundamental
Existe además un problema práctico que suele hacerse visible precisamente cuando llega el momento de consolidar o combinar información.
Las compañías pueden llevar años contabilizando operaciones entre ellas sin conciliarlas adecuadamente.
Una empresa registra:
Cuenta por cobrar a relacionada: $150 millones.
La contraparte registra:
Cuenta por pagar: $143 millones.
Aparece una diferencia de $7 millones.
¿Dónde está?
Puede tratarse de una factura no registrada, una retención, un pago aplicado incorrectamente, una nota crédito, una diferencia de periodo o simplemente un error.
Cuando existen decenas o cientos de operaciones, el problema se multiplica.
Por eso, la calidad de unos estados financieros consolidados o combinados comienza mucho antes de su elaboración.
Comienza con información contable individual consistente, conciliada, soportada y correctamente clasificada.
Si su organización tiene varias sociedades relacionadas y necesita determinar cómo debería estructurarse su información financiera, en Mi Contabilidad podemos revisar el caso particular y establecer el alcance técnico requerido:
https://t.mtrbio.com/MiContabilidadcom
Cuidado con preparar información únicamente para cumplir una solicitud
También puede ocurrir que un banco, inversionista, socio, junta directiva o tercero solicite "los estados financieros del grupo".
La expresión parece clara, pero técnicamente puede no serlo.
Antes de preparar el informe deberían precisarse cuestiones como:
¿A qué entidades se refiere?
¿Existe realmente un grupo bajo una controladora?
¿Lo solicitado corresponde a estados consolidados?
¿Se requiere información combinada?
¿Se trata simplemente de información administrativa agregada?
Confundir estos conceptos puede llevar a entregar un documento que aparentemente responde a la solicitud, pero que técnicamente representa otra realidad.
La forma correcta de presentar la información depende de los hechos, del marco técnico aplicable y del propósito de los estados financieros.
También importa explicar qué información está viendo el usuario
Los estados financieros no deberían convertirse en un conjunto de cifras cuya estructura solo comprende quien los preparó.
Las revelaciones y políticas contables son esenciales para que los usuarios puedan entender qué entidades forman parte de la información presentada y cuáles son los criterios utilizados.
El propio Marco Conceptual destaca que, cuando la delimitación de la entidad que informa requiere juicio, debe proporcionarse información sobre cómo se determinó ese límite y qué constituye la entidad que informa.
Esto resulta particularmente relevante cuando hablamos de estructuras empresariales complejas.
Un usuario necesita saber qué está observando antes de interpretar los resultados.
No todas las empresas relacionadas deben tratarse igual
Ese probablemente sea el criterio más importante que debemos conservar.
Que dos empresas:
tengan los mismos socios;
compartan gerente;
funcionen en la misma oficina;
utilicen una misma marca;
pertenezcan a una familia;
desarrollen actividades complementarias;
no permite, por sí solo, concluir automáticamente cuál es el tratamiento apropiado.
Primero debe comprenderse la estructura.
Después se determina el tipo de información financiera que corresponde.
Y solamente entonces se procede a prepararla.
Invertir ese orden —primero sumar cifras y después intentar justificar qué representan— aumenta significativamente el riesgo de producir información que no refleje adecuadamente la realidad económica.
La pregunta no es consolidar o combinar: es qué debemos representar
Los estados financieros consolidados y combinados tienen algo en común: ambos permiten observar una realidad económica que puede involucrar más de una entidad.
Pero no representan necesariamente la misma estructura ni responden al mismo supuesto.
La consolidación parte fundamentalmente de la relación entre controladora y subsidiarias.
La combinación permite representar conjuntamente determinadas entidades que no se encuentran vinculadas entre sí mediante esa relación controladora-subsidiaria, considerando el marco técnico correspondiente.
Por eso, cuando una organización tiene varias sociedades, el trabajo contable no debería comenzar en Excel.
Debe comenzar entendiendo:
quién controla, qué controla, cuáles entidades están relacionadas, cómo se relacionan y qué realidad económica necesitan mostrar los estados financieros.
Una vez definido esto, las cifras adquieren contexto.
Y ese contexto es precisamente lo que transforma registros contables dispersos en información financiera confiable.
En Mi Contabilidad podemos analizar la estructura particular de las entidades, revisar la calidad de la información disponible y determinar el tratamiento contable aplicable según el alcance requerido.
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