Insolvencia: señales que una empresa no puede ignorar


Una empresa puede seguir vendiendo, pagando nómina y atendiendo clientes mientras, silenciosamente, pierde la capacidad financiera para sostenerse. Ese es uno de los mayores riesgos para un empresario: confundir actividad con estabilidad. Dos años de pérdidas, obligaciones corrientes superiores a los recursos disponibles, patrimonio deteriorado o una caja que depende permanentemente de nuevos préstamos son señales que no deberían esperar al cierre anual para ser analizadas. En Colombia, además, el problema no se limita a una mala situación financiera. La administración tiene responsabilidades concretas cuando los estados financieros y las proyecciones muestran deterioro patrimonial o riesgo de insolvencia. Ignorar esas advertencias puede llevar a decisiones tardías, responsabilidades para los administradores, dificultades con acreedores y, en determinados casos, al análisis de la causal de disolución por incumplimiento de la hipótesis de negocio en marcha. La contabilidad debe permitir anticipar el problema, no simplemente documentarlo cuando ya ocurrió. 👉 LEE NUESTRO BLOG

Negocio en marcha no significa simplemente tener la empresa abierta

Cuando hablamos de la hipótesis de negocio en marcha, no estamos afirmando únicamente que una empresa tenga matrícula mercantil vigente, empleados, clientes o facturación.

Desde el punto de vista de la información financiera, la administración debe evaluar si la entidad tiene capacidad para continuar operando en el futuro previsible y cumplir sus obligaciones a medida que sean exigibles. Los marcos técnicos contables colombianos contemplan que los estados financieros se elaboren bajo esta hipótesis, excepto cuando la administración pretenda liquidar la entidad, cesar sus actividades o no exista una alternativa realista diferente.

Esta diferencia es fundamental.

Una empresa puede registrar ventas importantes y, al mismo tiempo, enfrentar una grave falta de liquidez. También puede mostrar activos considerables en su balance, pero descubrir que buena parte corresponde a inventarios de difícil realización, cartera vencida o activos que no producen efectivo suficiente para atender las obligaciones inmediatas.

Por eso, revisar únicamente la utilidad del estado de resultados no permite responder si el negocio podrá continuar.

En la práctica deben analizarse conjuntamente, entre otros aspectos:

  • la generación real de efectivo;

  • el vencimiento de obligaciones;

  • la recuperación de cartera;

  • los niveles de endeudamiento;

  • las pérdidas acumuladas;

  • la capacidad de financiar la operación;

  • los compromisos tributarios, laborales y comerciales;

  • las proyecciones financieras;

  • y las decisiones de socios y administradores frente a las necesidades de capital.

Tres señales financieras que exigen atención

La reglamentación colombiana incorporó indicadores relacionados con deterioro patrimonial y riesgo de insolvencia que deben servir como señales para la administración.

Entre ellos se encuentran la posición patrimonial negativa, la existencia de pérdidas en dos períodos consecutivos de cierre y una razón corriente inferior a 1,0 durante dos períodos consecutivos.

1. Patrimonio negativo

Existe posición patrimonial negativa cuando el patrimonio total de la empresa es inferior a cero.

En términos sencillos, las obligaciones han absorbido el valor contable de los recursos propios de la sociedad.

Supongamos que una empresa tiene activos por $800 millones y pasivos por $950 millones. Su patrimonio sería negativo en $150 millones.

El dato merece atención inmediata, pero el análisis no debería terminar allí.

Es necesario determinar qué ocasionó esa situación: pérdidas operacionales reiteradas, endeudamiento excesivo, retiros de recursos, deterioros de activos no reconocidos oportunamente, gastos financieros elevados, disminución de márgenes o una combinación de varios factores.

2. Pérdidas durante dos cierres consecutivos

Una pérdida aislada no necesariamente significa que una compañía dejó de ser viable.

Puede existir una inversión extraordinaria, una coyuntura temporal, la pérdida de un cliente importante o el inicio de una nueva línea de negocio que todavía no alcanza su punto de equilibrio.

El riesgo aumenta cuando la pérdida se repite y la administración continúa operando de la misma forma sin explicar de dónde provendrá la recuperación.

Dos períodos consecutivos con resultado negativo constituyen uno de los indicadores que la regulación señala para identificar posibles deterioros patrimoniales.

Aquí la pregunta importante no es solamente cuánto perdió la empresa.

Hay que determinar por qué está perdiendo dinero y qué evidencia existe de que esa tendencia puede corregirse.

3. Razón corriente inferior a uno

La razón corriente compara el activo corriente con el pasivo corriente.

Por ejemplo:

Activo corriente: $300 millones
Pasivo corriente: $500 millones

Razón corriente:

300 / 500 = 0,60

Esto significa que, contablemente, existen $0,60 de activos corrientes por cada peso de obligaciones clasificadas como corrientes.

Cuando esta relación permanece por debajo de 1,0 durante dos períodos consecutivos, se configura uno de los indicadores asociados al riesgo de insolvencia contemplados en la reglamentación.

Sin embargo, el indicador tampoco debe analizarse de manera automática.

Una empresa podría tener una razón corriente superior a uno y aun así enfrentar dificultades de caja si su cartera no se recupera o sus inventarios no pueden venderse oportunamente.

También puede presentarse la situación contraria: una razón inferior a uno acompañada de una operación capaz de generar efectivo rápidamente.

Por eso los indicadores son señales para profundizar el análisis, no sustitutos del juicio profesional.

El error más peligroso: esperar hasta diciembre

Muchas empresas revisan estos temas únicamente cuando el contador comienza a preparar los estados financieros de cierre.

Para ese momento, buena parte de las decisiones que pudieron tomarse durante el año ya se retrasaron.

El Decreto 1378 de 2021 señala que los administradores deben monitorear los estados financieros, la información financiera y las proyecciones de la sociedad para identificar la existencia o posibilidad de deterioros patrimoniales y riesgos de insolvencia.

En otras palabras, el control debe ser preventivo.

Una compañía que durante varios meses presenta:

ventas crecientes pero caja decreciente,

cartera cada vez más vencida,

uso permanente del cupo bancario,

obligaciones tributarias aplazadas,

proveedores que exigen pagos anticipados,

pérdidas recurrentes,

o necesidades constantes de aportes de los socios,

ya tiene información suficiente para iniciar un análisis.

Esperar el cierre contable para confirmar lo evidente puede agravar el problema.

¿Una señal de deterioro significa que la sociedad debe liquidarse?

No necesariamente.

Esta es una distinción que los empresarios deben comprender.

Los indicadores permiten advertir deterioros patrimoniales o riesgos de insolvencia y activan deberes de análisis y actuación de la administración. El incumplimiento de la hipótesis de negocio en marcha, por su parte, exige una evaluación más amplia sobre la capacidad real de continuar operando.

El artículo 4 de la Ley 2069 de 2020 establece como causal de disolución de una sociedad comercial el no cumplimiento de la hipótesis de negocio en marcha al cierre del ejercicio. También señala deberes específicos para los administradores cuando puedan establecerse deterioros patrimoniales o riesgos de insolvencia mediante el análisis de estados financieros y proyecciones.

Por eso no es correcto concluir automáticamente:

“la razón corriente está en 0,90, entonces la empresa debe liquidarse”.

Tampoco sería responsable concluir:

“todavía estamos vendiendo, entonces no existe ningún problema”.

La respuesta requiere evidencia.

¿Qué deben hacer los administradores cuando aparecen las alertas?

La primera responsabilidad es reconocer el problema oportunamente.

La Ley 2069 establece que, cuando del análisis financiero y las proyecciones puedan determinarse deterioros patrimoniales o riesgos de insolvencia, los administradores deben convocar inmediatamente al máximo órgano social para informar la situación. El incumplimiento de este deber puede generar responsabilidad solidaria por perjuicios ocasionados a asociados o terceros.

La convocatoria no debería limitarse a presentar un balance diciendo que “las cifras están mal”.

Debe existir información suficientemente clara para decidir.

Por ejemplo:

¿Cuánto efectivo necesita la empresa durante los próximos seis o doce meses?

¿Qué obligaciones vencen primero?

¿Cuánta cartera realmente puede recuperarse?

¿Qué contratos o clientes generan pérdidas?

¿Los socios están dispuestos y tienen capacidad de capitalizar la compañía?

¿Puede renegociarse la deuda?

¿Es necesario vender activos improductivos?

¿Existen unidades de negocio que deberían cerrarse?

¿La operación genera caja antes de atender la deuda?

¿Los presupuestos utilizados son razonables o simplemente optimistas?

La diferencia entre administrar una crisis y limitarse a observarla está precisamente en la calidad de estas respuestas.

Cuando la contabilidad registrada no coincide con la realidad

Existe otro problema frecuente.

Una empresa puede aparentar una situación financiera menos grave porque su contabilidad contiene cifras que no han sido depuradas.

Carteras antiguas continúan registradas como recuperables.

Inventarios obsoletos mantienen valores que difícilmente se obtendrían mediante su venta.

Activos deteriorados conservan valores históricos.

Pasivos pendientes de reconocimiento no aparecen oportunamente.

Conciliaciones bancarias permanecen abiertas durante meses.

En esas condiciones, calcular indicadores financieros puede generar una falsa sensación de tranquilidad.

Antes de proyectar la continuidad del negocio, la información debe ser confiable.

Esta es precisamente una de las razones por las cuales en Mi Contabilidad insistimos en que la contabilidad no debe limitarse a acumular registros. Los estados financieros deben interpretarse para comprender qué está ocurriendo y permitir que empresarios y administradores tomen decisiones sustentadas.

Sobre la importancia del cierre y la calidad de la información financiera puedes consultar también:

https://micontabilidadcom.blogspot.com/2026/02/lista-de-chequeo-en-excel-para-cierre.html

Y sobre los antecedentes de estos indicadores:

https://micontabilidadcom.blogspot.com/2022/10/riesgos-de-insolvencia-e-indicadores-de.html

No confunda insolvencia con falta temporal de efectivo

Una empresa puede tener una dificultad puntual de tesorería sin haber perdido necesariamente su capacidad de continuar.

Por ejemplo, puede existir un descalce porque un cliente paga a 90 días mientras los proveedores deben pagarse a 30.

Ese problema puede requerir financiación de capital de trabajo o renegociación de plazos.

Algo diferente ocurre cuando la operación genera pérdidas estructurales, las obligaciones aumentan mes tras mes y las proyecciones muestran que, aun consiguiendo financiación adicional, la empresa seguirá consumiendo recursos.

Ahí la solución no consiste simplemente en conseguir otro préstamo.

Financiar indefinidamente una operación que destruye caja puede aplazar el problema mientras aumenta el endeudamiento.

Por eso una proyección seria debe evaluar varios escenarios, no únicamente el escenario que la administración quisiera que ocurriera.

La causal de disolución está vigente

Durante la emergencia económica relacionada con la pandemia existieron disposiciones temporales sobre las causales de disolución. Esto todavía genera confusión en algunas empresas.

La Superintendencia de Sociedades precisó posteriormente que la suspensión no continuó indefinidamente y que la causal de disolución por incumplimiento de la hipótesis de negocio en marcha no se encuentra suspendida.

Por tanto, a agosto de 2026 este tema debe analizarse bajo las reglas vigentes y no con base en medidas transitorias que dejaron de producir ese efecto.

Marco normativo de referencia:

Ley 2069 de 2020:

Decreto 854 de 2021:

Decreto 1378 de 2021:

Concepto de Supersociedades 220-048960 del 2 de marzo de 2023:

Actuar temprano amplía las alternativas

Cuando una empresa reconoce oportunamente el deterioro, todavía puede estudiar medidas como reducción de gastos, renegociación con acreedores, recuperación intensiva de cartera, capitalización, reorganización de operaciones, venta de activos improductivos, refinanciación o revisión de líneas de negocio.

Cada alternativa requiere números.

No basta decir que “el próximo semestre las ventas mejorarán”.

Hay que demostrar cómo esa mejora afectaría el margen, la caja, el capital de trabajo, el endeudamiento y la capacidad de atender obligaciones.

Cuando la empresa necesita organizar su información, revisar los indicadores y convertir las cifras contables en escenarios para tomar decisiones, Mi Contabilidad puede acompañar ese proceso desde una lectura técnica, financiera y responsable de la realidad empresarial.

Puedes contactarnos aquí:

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El objetivo no debería ser sostener artificialmente una empresa a cualquier costo. Tampoco precipitar una liquidación sin estudiar alternativas. El objetivo es conocer oportunamente la situación y decidir con información suficiente.

El verdadero riesgo es administrar sin conocer la situación

Los problemas financieros raramente aparecen de un día para otro.

Antes de una crisis suelen existir señales: reducción de márgenes, cartera creciente, retrasos en pagos, endeudamiento acelerado, pérdidas acumuladas, patrimonio deteriorado o insuficiencia de capital de trabajo.

La contabilidad permite identificarlas cuando está actualizada, depurada y acompañada de análisis.

Para un empresario, revisar la hipótesis de negocio en marcha no debería verse como un requisito que se atiende una vez al año. Es una pregunta permanente:

¿La empresa puede cumplir sus obligaciones y continuar operando bajo condiciones razonables?

Cuando la respuesta comienza a generar dudas, el momento de analizar no es después. Es ahora.

El control financiero permite anticiparse; el cumplimiento protege a la empresa y a sus administradores; y una decisión informada siempre será más responsable que continuar operando sin comprender el verdadero alcance del riesgo.

Si necesitas revisar la situación financiera de tu empresa, evaluar indicadores o entender qué están mostrando realmente tus estados financieros, puedes comunicarte con Mi Contabilidad:

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Diana Cristina Cardona
Contadora Pública – Mi Contabilidad

“El control y la claridad financiera son la base de las decisiones correctas.”

Mi Contabilidadcom

Somos una firma colombiana con domicilio principal en Manizales, contamos con más de 15 años de experiencia profesional en el campo de la auditoria financiera, de gestión, y de sistemas, así como en el campo de revisoria fiscal. Contamos con un grupo de profesionales especializado en temas tributarios y de NIIF, temas que en la actualidad son imprescindibles en cualquier organización.

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