En los últimos años el factoring electrónico ha dejado de ser una herramienta financiera alternativa para convertirse en un componente estructural del sistema empresarial colombiano. El reciente análisis publicado por Portafolio confirma que esta modalidad ha ganado peso en el PIB y posiciona a Colombia como protagonista en América Latina.
Pero más allá del dato macroeconómico, la verdadera pregunta es otra:
¿Está su empresa usando estratégicamente el factoring electrónico o simplemente está esperando que le paguen?
El verdadero problema no es la venta… es el tiempo
Pero esperan 30, 60 o 90 días para recibir su dinero.
Mientras tanto:
Pagan nómina.
Pagan proveedores.
Pagan impuestos.
Asumen costos financieros ocultos.
Frenan oportunidades de expansión.
En términos reales, están financiando a sus clientes sin planearlo.
Y ahí es donde el factoring electrónico cambia la lógica.
¿Qué es realmente el factoring electrónico?
No es un crédito bancario.
Es la negociación de una factura electrónica validada ante la DIAN, que se convierte en un título valor negociable dentro del ecosistema digital colombiano.
En pocas palabras:
Usted vende → factura electrónicamente → cede la factura → recibe liquidez anticipada.
Todo bajo marco regulatorio colombiano, con trazabilidad y seguridad jurídica.
¿Por qué está creciendo tanto en Colombia?
Porque resuelve tres problemas estructurales:
Liquidez empresarial.
Acceso a financiación sin endeudamiento tradicional.
Formalización financiera con respaldo digital.
Colombia ha avanzado significativamente en infraestructura de facturación electrónica y registro de eventos, lo que ha permitido que el mercado secundario de facturas sea cada vez más dinámico y transparente.
Pero aquí hay algo más importante que el crecimiento del PIB:
El factoring bien gestionado mejora la arquitectura financiera de la empresa.
Factoring mal usado vs factoring estratégico
Si se utiliza solo para “salir del apuro”, se convierte en un costo financiero recurrente.
Si se integra dentro de una estrategia de flujo de caja, puede:
Reducir dependencia bancaria.
Mejorar indicadores de rotación de cartera.
Incrementar capacidad de inversión.
Optimizar planeación tributaria.
Fortalecer la estabilidad financiera.
Impacto contable y tributario
Desde el punto de vista NIIF y fiscal, el tratamiento del factoring debe analizar:
Si existe transferencia sustancial de riesgos.
Si es con recurso o sin recurso.
El reconocimiento del gasto financiero.
La baja o no de la cuenta por cobrar.
Impacto en indicadores financieros.
No todas las empresas lo están registrando correctamente.
Y ahí es donde aparecen distorsiones en estados financieros que “cuadran”, pero no explican lo que realmente está pasando en la empresa.
El error más común que vemos en 2026
No tienen:
Proyección de flujo de caja.
Análisis de ciclo operativo.
Política clara de negociación de cartera.
Evaluación de costo financiero efectivo.
Colombia como protagonista: ¿y su empresa?
Que el país lidere el crecimiento regional es una excelente noticia.
Pero el liderazgo real ocurre cuando cada empresa entiende que el flujo de caja es más importante que la utilidad contable.
Y en escenarios económicos cambiantes, la liquidez es supervivencia.
🎯 ¿Qué recomendamos desde Mi Contabilidad?
Antes de usar factoring electrónico, su empresa debería tener:
Diagnóstico de ciclo de caja.
Política financiera clara.
Evaluación de impacto contable y tributario.
Integración con su sistema de facturación electrónica.
Simulación de escenarios financieros.
📌 Invitación estratégica
Si su empresa:
Está esperando más de 45 días para cobrar,
Siente presión de liquidez a pesar de vender bien,
Usa factoring sin análisis financiero,
O quiere estructurar mejor su flujo de caja,
Podemos ayudarle a diseñar una Arquitectura Financiera Funcional 2026–2030.
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