Las asambleas de accionistas, juntas de socios y reuniones de copropietarios en propiedad horizontal siguen siendo en 2026 uno de los espacios más sensibles para la estabilidad legal, financiera y administrativa de las organizaciones en Colombia. Errores en convocatorias, quórum, uso de medios virtuales, decisiones sin soporte contable o actas mal elaboradas continúan generando nulidades, sanciones y conflictos internos. Este artículo analiza el panorama actualizado, las obligaciones vigentes, los principales riesgos y las mejores prácticas para reuniones presenciales, no presenciales y mixtas, con enfoque preventivo y estratégico. Explicamos cómo una adecuada planeación contable, jurídica y tecnológica permite tomar decisiones informadas, proteger a administradores y fortalecer la confianza de socios y copropietarios. Si en 2026 deseas cumplir, reducir riesgos y convertir tus asambleas en espacios de valor y gobernanza, esta guía te ayudará a hacerlo correctamente desde el inicio.
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En 2026, las asambleas de accionistas, juntas de socios y reuniones de copropietarios ya no pueden verse como un trámite anual que se resuelve a última hora. Hoy son espacios decisorios de alto impacto legal, financiero y reputacional, donde cualquier error formal o de fondo puede derivar en conflictos internos, investigaciones administrativas o nulidad de decisiones. La combinación de reuniones presenciales, virtuales y mixtas, sumada al mayor control de las autoridades y a la trazabilidad digital, exige una preparación mucho más rigurosa que en años anteriores. Estados financieros mal presentados, convocatorias defectuosas o actas incompletas siguen siendo causas frecuentes de problemas graves. En este contexto, entender y aplicar correctamente la norma es una necesidad real para empresarios, administradores y consejos. La contabilidad no es solo números, es la base para decisiones sólidas y sostenibles.
En Colombia, las decisiones más importantes de las sociedades y de las copropiedades en propiedad horizontal continúan adoptándose en asambleas y juntas. En 2026, estas reuniones mantienen su carácter de actos jurídicos formales con efectos directos sobre la contabilidad, los impuestos, la responsabilidad de los administradores y la estabilidad interna de las organizaciones. La experiencia demuestra que muchos problemas no nacen de la mala fe, sino del desconocimiento normativo, la improvisación y la falta de acompañamiento profesional.
Durante los primeros meses del año seguimos observando errores recurrentes: convocatorias realizadas fuera de los plazos estatutarios, orden del día incompleto, ausencia de soporte contable previo y desconocimiento de las reglas para reuniones no presenciales. En sociedades comerciales, estos fallos pueden generar la nulidad de decisiones como la aprobación de estados financieros, distribución de utilidades o nombramientos. En propiedad horizontal, pueden traducirse en conflictos prolongados entre copropietarios, impugnaciones y pérdida de gobernabilidad.
El marco normativo colombiano continúa siendo exigente. El Código de Comercio, los estatutos sociales y la Ley 675 de 2001 siguen marcando la pauta, pero en 2026 el nivel de control y cruce de información es mayor. Las decisiones aprobadas en asamblea deben ser coherentes con la contabilidad, con los reportes tributarios y con las obligaciones laborales y de seguridad social. Las entidades de control cuentan con más herramientas tecnológicas para detectar inconsistencias, y los socios y copropietarios están cada vez más informados y dispuestos a cuestionar decisiones mal sustentadas.
Uno de los puntos críticos sigue siendo la aprobación de los estados financieros. No basta con presentarlos; deben estar correctamente elaborados, revelados y explicados. En muchas juntas se aprueban cifras que los asistentes no comprenden plenamente, lo que genera desconfianza posterior. En Mi Contabilidad insistimos en que la asamblea no es el espacio para “descubrir” la información financiera, sino para ratificarla después de un proceso de análisis previo. Esta práctica reduce tensiones y fortalece la transparencia.
Las reuniones no presenciales y mixtas, ampliamente utilizadas desde años anteriores, en 2026 ya no admiten improvisación. Es obligatorio garantizar la participación efectiva, la identificación de los asistentes, la conservación de pruebas y la correcta elaboración del acta. Hemos visto casos donde una asamblea aparentemente válida pierde toda fuerza jurídica por no dejar evidencia clara del medio utilizado o del sistema de votación. Estos detalles, que muchos consideran menores, son determinantes cuando surge un conflicto.
En propiedad horizontal, el reto es aún mayor. Las asambleas suelen ser espacios emocionalmente cargados, donde se discuten presupuestos, cuotas, obras y decisiones que afectan directamente el bolsillo de los copropietarios. Un presupuesto mal sustentado o una decisión tomada sin claridad contable puede generar resistencia y fracturar la convivencia. En 2026, la tendencia es hacia una mayor exigencia de información clara, presupuestos realistas y actas precisas que reflejen fielmente lo decidido.
Cuando comparamos la práctica colombiana con otros países, encontramos una diferencia clara en la preparación de las reuniones. En entornos más maduros, las asambleas se planean con anticipación, se apoyan en tecnología segura y cuentan con asesoría permanente. Colombia avanza en esa dirección, pero aún existe una brecha importante, especialmente en pymes y copropiedades medianas. Cerrar esa brecha es clave para mejorar la gobernanza y reducir riesgos legales.
En Mi Contabilidad abordamos las asambleas y juntas desde una visión integral. No solo validamos el cumplimiento formal, sino que analizamos el impacto contable, tributario y financiero de cada decisión. Este acompañamiento permite que socios y copropietarios entiendan el alcance real de lo que aprueban y tomen decisiones informadas. Aquí se integra el respaldo tecnológico de Julio César Moreno Duque, quien aporta soluciones digitales para automatizar procesos, asegurar la trazabilidad documental y fortalecer el control interno.
Un error frecuente en 2026 sigue siendo la falta de actualización de estatutos y reglamentos internos. Muchas organizaciones operan con normas internas desactualizadas que no contemplan reuniones virtuales o nuevos escenarios de decisión. Esto genera vacíos que luego se convierten en focos de conflicto. Nuestra recomendación es revisar y actualizar estos documentos antes de convocar, no después de enfrentar un problema.
Como parte de nuestro acompañamiento, ofrecemos una primera revisión sin riesgo de la convocatoria y el orden del día, y una segunda oferta sin costo en la validación formal del acta antes de su cierre definitivo. Estas acciones preventivas marcan una diferencia real en la tranquilidad de nuestros clientes. Construyendo un mundo nuevo; trabajando inteligente para el ingreso de nuestros clientes a la nueva era contable y tributaria.
Las asambleas bien hechas generan confianza, alineación estratégica y crecimiento. Las mal hechas generan conflicto, desgaste y riesgo. En 2026, la diferencia está en la preparación, el soporte contable y el uso inteligente de la tecnología.
Si hoy solucionas este problema con nosotros, seguiremos acompañándote para que no vuelva a ocurrir.
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