Desindexación de la VIS: impacto real para empresas y hogares



El Gobierno nacional publicó un proyecto normativo que propone desindexar el valor de la vivienda de interés social del salario mínimo y establecer topes diferenciados por ciudad. Esta iniciativa busca corregir distorsiones del mercado inmobiliario, mejorar el acceso a vivienda formal y reducir presiones inflacionarias asociadas al incremento anual del salario mínimo. Para empresarios, constructores, contadores y hogares, el cambio implica ajustes contables, tributarios y financieros que no pueden analizarse de forma aislada. La medida plantea retos en planeación, presupuestos, subsidios, costos laborales indirectos y análisis de viabilidad de proyectos VIS. En este contexto, comprender el alcance real del proyecto, su impacto en Colombia frente a estándares internacionales y las decisiones que deben anticiparse es clave para evitar riesgos futuros. Desde Mi Contabilidad analizamos el proyecto con visión práctica, normativa y estratégica, acompañando a nuestros clientes en la toma de decisiones informadas y sostenibles. 

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En Colombia, la vivienda de interés social ha sido durante décadas uno de los pilares de la política pública para cerrar brechas sociales y dinamizar la economía. Sin embargo, atar su valor directamente al salario mínimo ha generado efectos no deseados: incrementos automáticos en precios, presión sobre subsidios y menor capacidad real de acceso para los hogares que precisamente se pretende beneficiar. El reciente proyecto publicado por el Gobierno, que propone desindexar la VIS del salario mínimo y fijar topes por ciudades, ha despertado inquietudes legítimas en empresarios, constructores, contadores y familias. ¿Qué cambia realmente?, ¿a quién beneficia?, ¿qué riesgos aparecen? Comprender este escenario exige más que titulares; requiere análisis técnico, visión financiera y lectura normativa integral. Porque, como siempre lo recordamos en Mi Contabilidad, la contabilidad no es solo números, es la base para decisiones sólidas y sostenibles.

La publicación del proyecto para desindexar la vivienda de interés social del salario mínimo marca un punto de inflexión en la forma como se ha estructurado el mercado VIS en Colombia. Durante años, el salario mínimo ha sido utilizado como unidad de referencia para múltiples variables económicas: multas, sanciones, tarifas, contratos y, por supuesto, el valor máximo de la vivienda VIS. Este mecanismo, aunque práctico en su origen, terminó generando una indexación generalizada que amplificó los efectos de cada aumento anual del salario mínimo, incluso en sectores que no necesariamente tenían relación directa con los costos laborales.

En el caso específico de la vivienda VIS, la consecuencia fue clara: cada incremento del salario mínimo elevaba automáticamente el tope del valor de la vivienda, sin que ello respondiera a mejoras en calidad, ubicación o costos reales de construcción. Para los hogares de menores ingresos, esto significó que el supuesto beneficio de un mayor salario se diluía rápidamente en precios de vivienda más altos, cuotas de crédito mayores y subsidios que perdían poder adquisitivo. Para los constructores, se generó una carrera por ajustar precios al nuevo tope, más que por innovar o mejorar eficiencia. Y para el Estado, una presión fiscal creciente para sostener subsidios que seguían la misma lógica indexada.

El proyecto del Gobierno busca romper ese círculo. Al desindexar la VIS del salario mínimo, se pretende que el aumento anual de este último cumpla su función principal: proteger el ingreso de los trabajadores frente a la inflación, sin arrastrar automáticamente otros precios de la economía. Adicionalmente, la propuesta de fijar topes diferenciados por ciudades reconoce una realidad que durante años se ignoró: Colombia no es un mercado inmobiliario homogéneo. Los costos de suelo, licenciamiento, servicios y mano de obra varían significativamente entre Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla o ciudades intermedias. Pretender un único tope nacional generó distorsiones tanto en grandes capitales como en municipios más pequeños.

Desde la óptica contable y financiera, este cambio tiene implicaciones profundas. Para las empresas constructoras, la planeación de proyectos VIS deberá basarse en análisis de costos más detallados y realistas, considerando topes locales y no simplemente el salario mínimo proyectado. Esto obliga a fortalecer los sistemas de costos, presupuestos y control interno, así como a revisar la rentabilidad esperada de proyectos en curso y futuros. Para los empresarios que adquieren VIS como inversión, el enfoque cambia: el valor ya no crecerá automáticamente por efecto del salario mínimo, sino por condiciones reales del mercado.

En materia tributaria, la desindexación también impacta la planeación. Los topes VIS inciden en beneficios fiscales, en la estructuración de proyectos y en la aplicación de normas relacionadas con impuestos indirectos y directos. Un error frecuente es analizar estas medidas solo desde la política de vivienda, cuando en realidad tienen efectos transversales en impuestos, flujos de caja y estados financieros. Aquí es donde el acompañamiento profesional se vuelve clave para evitar decisiones basadas en supuestos que ya no aplican.

Si miramos el contexto internacional, Colombia llega tarde a esta discusión. En muchos países, los programas de vivienda social se estructuran con topes definidos por estudios técnicos de mercado, costos regionales y capacidad de pago de los hogares, no por unidades salariales que se ajustan anualmente por razones macroeconómicas. Esta comparación muestra que la desindexación no es una medida aislada ni improvisada, sino un ajuste necesario para alinear la política de vivienda con prácticas más eficientes y sostenibles.

Para los hogares, el impacto puede ser positivo si se gestiona correctamente. Un tope más realista por ciudad puede traducirse en mayor oferta de vivienda adecuada y en una mejor focalización de subsidios. No obstante, también exige educación financiera y acompañamiento para entender cómo cambian las condiciones de acceso, los créditos y las expectativas de valorización. En Mi Contabilidad hemos visto casos en los que familias toman decisiones basadas en mitos del mercado, sin un análisis integral de su capacidad real de endeudamiento y sostenibilidad financiera.

Desde nuestra experiencia de más de 30 años acompañando empresas y personas, sabemos que los cambios normativos generan incertidumbre, pero también oportunidades. Este proyecto abre la puerta para replantear modelos de negocio, optimizar costos y fortalecer la planeación estratégica. Con el respaldo tecnológico y de automatización que integra Julio César Moreno Duque, ayudamos a nuestros clientes a simular escenarios, evaluar impactos y tomar decisiones basadas en datos, no en suposiciones. Porque construyendo un mundo nuevo; trabajando inteligente para el ingreso de nuestros clientes a la nueva era contable y tributaria, la tecnología se convierte en un aliado natural de la contabilidad.

Una microllamada a la acción es clara: no esperes a que la norma sea definitiva para revisar tus números. Anticiparte te permite ajustar estrategias sin improvisaciones. Otra invitación concreta es evaluar hoy mismo tus proyectos VIS, contratos y presupuestos bajo el nuevo enfoque propuesto, identificando riesgos y oportunidades con acompañamiento profesional. Además, ofrecemos dos alternativas sin riesgo: un diagnóstico inicial de impacto normativo y una sesión estratégica para revisar escenarios financieros, sin costo y sin compromiso, enfocadas en brindar claridad antes de que el cambio sea obligatorio.

El mayor riesgo no está en la desindexación en sí, sino en ignorar sus efectos. Empresas que no ajusten su planeación, contadores que sigan usando referencias obsoletas y hogares que tomen decisiones sin asesoría pueden enfrentar dificultades evitables. Por eso, más allá del debate político, este proyecto debe leerse como una señal de transformación estructural en la forma de entender la vivienda social en Colombia. Y esa transformación exige contabilidad estratégica, visión financiera y acompañamiento permanente.

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Artículo elaborado por Diana Cristina Cardona Cardona, Contadora Pública con más de 30 años de experiencia en normatividad contable y tributaria en Colombia. Este artículo hace parte del compromiso de Mi Contabilidad de acompañar a empresarios, contadores e independientes en la nueva era contable y tributaria, garantizando confianza, claridad y cumplimiento normativo.

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